Dentro de muy poquito vamos a estar las 13 al otro lado del mundo viviendo juntas un viaje que llevo muchos meses preparando y que me hace una ilusión enorme.
Durante estos días mi trabajo será que todo salga lo mejor posible, estar pendiente del grupo, coordinar horarios, hoteles, transportes, actividades, resolver los imprevistos que puedan aparecer y conseguir que vosotras solo tengáis que preocuparos de una cosa: disfrutar de Perú.
Pero hay una parte del viaje que no depende de mí.
Y es la que vamos a construir entre todas.
Vamos a convivir muchos días, levantarnos muy temprano, pasar horas en carretera, tener sueño, hambre, frío, calor, cansancio… y también vamos a alucinar juntas, reírnos muchísimo y vivir cosas que seguramente recordaremos durante años.
Por eso os pido que vengamos con la mochila llena de respeto, empatía, flexibilidad, paciencia y mucho cariño.
Que entendamos que somos 13 mujeres diferentes, con nuestros ritmos, nuestras manías y nuestras formas de viajar. Que sepamos ceder alguna vez, esperar cinco minutos si una compañera lo necesita, ayudar si alguien tiene un día regulero y decir las cosas con cariño cuando algo nos moleste.
Y también os voy a pedir una cosita para mí: cuidadme un poquito vosotras también. ❤️
Yo voy a estar pendiente de 12 personas durante todo el viaje y voy a poner todo de mi parte para que esto salga increíble, pero sigo siendo Carmen 😂. También me cansaré, habrá momentos en los que tenga que solucionar cosas, tomar decisiones o simplemente necesite que confiéis en mí y tengáis un poquito de paciencia.
No necesito que todo salga perfecto. De hecho, viajando durante tantos días por Perú probablemente algo no saldrá exactamente como estaba previsto.
Lo que sí quiero es que, pase lo que pase, seamos un equipo.
Porque el itinerario lo puedo organizar yo hasta el último detalle. Pero el buen rollo, las risas, el cariño y ese ambiente que hace que al terminar un viaje pensemos «joder, qué suerte haber coincidido»… eso lo hacemos entre todas.
Así que venid con ganas de Perú, pero sobre todo con ganas de grupo.
Yo prometo cuidaros mucho.
Vosotras cuidadme un poquito a mí y cuidaos mucho entre vosotras. ❤️
Y ahora sí: nos vamos a Perú, Tineítas. 🇵🇪
Si tenéis cualquier condición médica —alergias, medicación, tensión, problemas respiratorios o de corazón, lesiones, lo que sea— o cualquier otra cosa de cualquier índole que os parezca que debo saber para cuidaros mejor, escribidme por privado. No hace falta contarlo en el grupo. Queda entre vosotras y yo, y me ayuda muchísimo a organizar el viaje pensando en cada una. Escribirme por WhatsApp →
Empiezo por aquí porque es lo que más preguntas genera. Ninguna de las tarifas que llevamos incluye maleta facturada, ni la internacional ni las de los vuelos internos.
Del 22 al 25 de octubre. Aquí tenéis los vuelos y el alojamiento de estos tres días de más.
Las que venís de fuera de Madrid llegáis a Barajas con vuestra conexión y nos vamos encontrando por la terminal. Intentad dormir en el avión: mañana el día empieza al aterrizar.
La mañana es de descanso. Dormir, desayunar con calma y coger fuerzas.
A las 14:00 empieza el city tour privado por Lima. Aprovecharemos también para sacar dinero, que es el primer trámite del viaje.
Día grande y muy largo. Salimos a las 5:00 de la mañana hacia Paracas, en privado.
La mañana queda libre hasta las 14:00, que es cuando empieza el city tour privado por la ciudad: la Plaza de Armas —de las más bonitas del Perú—, la Catedral y el Monasterio de Santa Catalina, que no es un convento sino una ciudad entera dentro de la ciudad.
Después, tarde y noche libres. Cenaremos y brindaremos por lo que está a punto de llegar.
Salimos a las 08:00 hacia el Colca, atravesando altiplano puro: la Pampa Cañahuas con sus vicuñas, los bofedales llenos de aves y el Mirador de los Volcanes, con el Misti, el Chachani y el Pichu Pichu de fondo.
Llegamos a Chivay sobre las 13:30. Por la tarde, los baños termales de La Calera: agua caliente a 3.600 metros con el frío de la montaña en la cara. Y por la noche, cena con show andino (no incluida).
Madrugamos para llegar a la Cruz del Cóndor a la hora buena, cuando las corrientes levantan a los cóndores y pasan planeando sobre el cañón. No se les puede pedir cita, pero cuando aparecen se hace el silencio.
Después, paradas en los miradores y en los pueblos del valle. Volvemos a Arequipa sobre las 18:00 y la tarde y la noche quedan libres: paseo, descanso o compras, lo que cada una necesite.
Tempranito. El vuelo sale a las 07:25, así que salimos del hotel de madrugada. Dejad la maleta hecha antes de acostaros.
La llegada es a media mañana y lo primero es descansar y aclimatarse: estamos a 3.400 metros y el cuerpo necesita su rato.
De 14:00 a 17:00, city tour privado: el Qoricancha —el Templo del Sol—, Sacsayhuamán con sus bloques imposibles, Qenqo, Puca Pucara y Tambomachay. Después, tarde y noche libres.
Día de Valle Sagrado en privado. Pisac, pueblo colonial con uno de los mercados más bonitos del país; después Urubamba, donde tenemos el almuerzo incluido; y por la tarde Ollantaytambo, el único sitio donde los incas ganaron una batalla a los españoles y que sigue habitado desde entonces.
Llegamos al hotel y quedamos para cenar: mañana es el gran día.
El día que llevamos meses esperando. La mañana es libre para el pueblo, y tenemos el almuerzo incluido.
Nuestra entrada al santuario es a las 15:00. Estaremos dentro entre dos horas y dos horas y media con guía privado. Vais a flipar: no se parece a ninguna foto.
Después de la paliza de ayer, día libre. Para que estéis tranquilas descubriendo Cusco, comprando, dándoos un masaje… lo que os apetezca.
Quedaremos para cenar quien le apetezca, sin ninguna obligación.
Tour privado a Vinicunca, la Montaña de 7 Colores, con desayuno y almuerzo incluidos. Subimos hasta los 5.000 metros.
No os voy a engañar: a esa altura cuesta. Se sube despacio, parando, y no pasa nada por ir la última. Arriba está uno de los paisajes más increíbles que vais a ver en vuestra vida.
Para este día tenía previsto un tour, pero estoy viendo otras opciones. Quiero hacer algo diferente y no os adelanto nada. 🤫
En cuanto lo tenga cerrado, os lo cuento.
El viaje oficial termina el 23 de octubre. Hoy salimos todas del mismo hotel de Cusco, pero en vuelos distintos.
Para las que termináis aquí: habéis hecho el viaje entero. Lo de la selva es un añadido, no una segunda parte.
Salida tranquila desde Cusco a mediodía y noche en Lima, en Miraflores. La tarde queda libre para un último paseo por el malecón y para despediros del país como se merece.
En unas horas pasamos de los 3.400 metros de Cusco al calor húmedo del Amazonas. Es uno de esos contrastes que solo da Perú.
Al llegar a Iquitos empieza el programa de selva. Lo tenéis en la siguiente sección.
Nos recogen en el aeropuerto de Iquitos y empezamos con un paseo por el centro histórico: la Casa de Fierro, diseñada por Gustave Eiffel y traída pieza a pieza por el río, el Hotel Palace, la Casa Cohen y la Casa Fitzcarraldo. Toda la locura de la época del caucho en cuatro manzanas.
Desde el embarcadero navegamos por el río Itaya hasta el Amazonas, el río más caudaloso del mundo, viendo las comunidades ribereñas. Llegada al lodge, cabañas y almuerzo amazónico.
Por la tarde, caminata guiada por la selva: plantas medicinales, árboles gigantes y monos ardilla. Y si el cielo acompaña, una puesta de sol reflejada en el Amazonas.
Nos despertamos con la selva: excursión de amanecer para ver aves antes del desayuno.
Última mañana. Salimos en canoa por la laguna Shansho a buscar al hoatzin, un ave prehistórica que no se parece a nada que hayáis visto.
Después del desayuno, visita a la comunidad nativa yagua: su forma de vivir, sus danzas, su artesanía y una demostración de cerbatana (sí, os dejan probar). Volvemos al lodge, comemos y regresamos a Iquitos.
Traslado al aeropuerto y vuelo de vuelta. Se termina el viaje, pero no lo vivido.
Volvéis con la maleta llena de cosas que no cabían, con el móvil sin memoria y con doce personas más en vuestra vida. Eso no se deshace al llegar a casa.
No para asustaros: para que lleguéis preparadas. Estos son los cuatro escalones del viaje.
Este viaje tiene tres climas distintos en quince días: la costa templada, la sierra fría y seca, y la selva húmeda. Suena complicado, pero se resuelve con una palabra: capas. Y recordad que vamos con equipaje de mano, así que la clave es que casi todo combine con casi todo.
La moneda es el sol peruano (S/). Como referencia aproximada, 1 € ronda los 4 soles — miradlo antes de salir, que esto baila.
Id marcando lo que tengáis hecho. Se queda guardado en vuestro móvil.
Perú es de esos países que no se visitan, se atraviesan. Empezamos en el océano y el desierto, subimos a la sierra hasta quedarnos sin aire, nos plantamos delante de Machu Picchu y algunas terminamos flotando por el Amazonas. En quince días.
Pero lo que de verdad os vais a llevar no son los sitios. Son las conversaciones en el bus de madrugada, la risa floja en el momento menos oportuno y esa sensación rarísima de conocer de toda la vida a alguien que hace dos semanas era una desconocida.
Venid con ganas de Perú, pero sobre todo con ganas de grupo. Yo prometo cuidaros mucho. 🤍
Y una última cosa. En quechua no existe la palabra adiós: dicen «tupananchiscama», que significa hasta que la vida nos vuelva a encontrar. Me la enseñó una guía en Machu Picchu y no se me ha olvidado desde entonces. Me parece la mejor manera de empezar este viaje — y de terminarlo.