A veces, la vida te da un giro inesperado. Y en mi caso, lo hizo con un WhatsApp. Un simple mensaje que me rompió el corazón… y, sin saberlo, me llevo a viajar sola por primera vez.
Para ponerte en contexto… Yo soy de Málaga, pero me mudé a Ibiza por amor.
Mi pareja de entonces, con quien llevaba casi cuatro años de relación, fue destinado allí tras aprobar las oposiciones como controlador aéreo.
Por aquel entonces, yo tenía un trabajo mal pagado y que no me hacía feliz, así que cuando me surgió una oferta en la isla, ni lo dudé. Cogí mis cosas y me fui con él a empezar una nueva vida.
Cumplí los 30 en Ibiza… ¡Subidón! Pero me duró poco la emoción, porque la famosa crisis de los 30 se apoderó de mí.
Había escuchado hablar de ella, pero pensaba que era una leyenda urbana como lo de que si dices «Bloody Mary» tres veces delante del espejo, aparece alguien. 😅
Por fuera, todo parecía perfecto, pero por dentro sentía que me faltaba algo.
Siempre había querido aprender inglés para sentirme más segura profesionalmente y abrirme nuevas oportunidades. Y cuando algo se me mete en la cabeza, no paro hasta conseguirlo.
Hablé con mi pareja. Su respuesta fue clara: «Tienes que ir a por ello.» Yo le había apoyado económica y emocionalmente durante toda la oposición y ahora él estaba dispuesto a hacer lo mismo por mí.
Así que, tras un año ahorrando, decidí hacerlo a lo grande: irme a Australia a estudiar inglés durante 9 meses y vivir la experiencia de mi vida.
Pero lo que no sabía es que iba a ser una experiencia… completamente diferente a la que había imaginado.
📸El día que me despedí de mi vida en España sin saber que nunca volvería a ser la misma…Iba a viajar sola por primera vez y no lo sabía.
Buah… Sabía que iba a ser difícil, pero no tanto.
Una vida nueva, en un país en la otra punta del mundo, sin hablar el idioma y sin conocer a nadie.
📌 Buscar casa.
📌 Abrir una cuenta bancaria.
📌 Encontrar trabajo.
📌 Asistir a clase todos los días para aprender inglés.
📌 Intentar hacer amigos.
Era un mundo, pero lo conseguí.
Los primeros meses fueron duros, pero poco a poco todo fue encajando.
Hasta que, en el cuarto mes, todo cambió.
Ya estaba empezando a ser feliz con mi vida australiana cuando, de repente, recibí ese mensaje.
📲 «Me he dado cuenta de que la vida que estoy viviendo ahora es como quiero vivir: solo y sin ti.»
💔 Mi novio de casi cuatro años me dejó por WhatsApp.
Así, sin señales, sin aviso, sin conversación previa.
Yo vivía en Brisbane, pero había ido unos días de vacaciones con mi amiga Julianna a conocer Sydney.
Para que comprobéis que no lo vi de venir, la noche anterior a ese mensaje, habíamos hecho una videollamada en la que me pidió que tomara nota de los mejores lugares de Sídney para cuando él viniera a visitarme.
Me fui a dormir diciéndole que lo quería…
Me desperté. Recuerdo estar en la habitación del hostel a las 6 de la mañana, mirando la pantalla, leyendo el mensaje, con el corazón encogido y la mente en blanco.
📸 Esta soy yo el 18 de junio de 2017. El día en que sentí «ese puñetazo en la boca del estómago». Moño con pelo sucio (no tuve fuerzas para ducharme) y sin mirar a cámara porque tenía los ojos como dos pelotas de golf de tanto llorar…
No entendía nada. ¿Cómo es posible que alguien a quien amas decida dejarte así, sin más?
No esperaba que viajara hasta Australia para dejarme, pero después de cuatro años compartiendo una vida, al menos una llamada, una conversación cara a cara, hubiera merecido.
Mi plan había sido estudiar inglés, crecer profesionalmente y, al final de mi visado, hacer un viaje con él por Australia.
Ese viaje ya no iba a suceder.
Y ahí me vi, en la otra punta del mundo, sola, con el corazón roto y con una pregunta gigante en la cabeza:
💭 «¿Y ahora qué?» «¿Viajar sola será para mí?
Tenía dos opciones:
🔹 Volver a España con la cabeza gacha y el corazón hecho añicos.
🔹 Quedarme y hacer lo que nunca había imaginado: viajar sola.
Y me temblaban las piernas solo de pensarlo.
Viajar sola siendo mujer me daba miedo.
💭 ¿Y si me pasaba algo?
💭 ¿Y si me sentía demasiado sola?
💭 ¿Y si no lo disfrutaba?
Pero entonces, una vocecita en mi cabeza me dijo algo que hasta hoy sigo repitiendo:
💡 «Si no aprovecho esta oportunidad ahora, puede que nunca más vuelva a tenerla.»
Así que me armé de valor, hice mi mochila y me lancé a mi primer viaje sola: dos semanas recorriendo el norte de Australia.
No te voy a mentir.
Cuando llegué a mi primer alojamiento, me derrumbé.
💭 «¿Qué hago aquí sola? ¿Por qué pensé que esto era una buena idea?»
Pero al día siguiente, el sol salió. Me sequé las lágrimas, respiré hondo y decidí salir a explorar.
Y ahí, sin darme cuenta, comenzó la mejor experiencia de mi vida. Al viajar sola aprendí que la compañía más importante que tengo soy yo.
Descubrí que podía enfrentarme a lo desconocido y salir fortalecida. Que mi miedo solo era una barrera mental… y que viajar sola siendo mujer era una de las decisiones más poderosas que podía tomar.
Y lo mejor: descubrí que no estaba sola en esto.
Cada día conocía a otras viajeras que también habían dado el paso, que también habían sentido miedo y que, al final, habían descubierto algo increíble:
💡 Cuando te lanzas, el mundo te sostiene.
📸 La mujer que lloraba en el hostel y la que sonríe en esta foto… son la misma. Pero no volverían a serlo nunca más.
Viajar sola por primera vez lo cambió todo.
Ya no veía los viajes como simples vacaciones.
Era un proceso de transformación personal.
Un viaje que me enseñó a confiar en mí, a disfrutar de mi propia compañía y a entender que, a veces, los momentos más duros son el comienzo de algo increíble.
Hoy, después de muchos viajes sola, de haber acompañado a decenas de mujeres en experiencias de travelterapia y de haber creado Tineo Travel, puedo decir que viajar sola fue la mejor decisión de mi vida.
Y todo empezó con un WhatsApp.
📩 Si alguna vez has sentido miedo a viajar sola, dime… ¿qué es lo que más te frena? Te leo en comentarios. 💙✈️