Rocío, Luis... ya está aquí. Después de meses dándole vueltas, eligiendo hoteles y cuadrando trenes, vuestro viaje a Japón por fin tiene fecha, billetes y nombre propio.
Lo he preparado con muchísimo cariño. Aquí tenéis vuestro viaje entero — cada vuelo, cada hotel, cada traslado y cada experiencia — en un solo sitio. Guardad esta página: será vuestra guía durante todo el viaje. Yo me encargo de todo; vosotros solo tenéis que dejaros llevar y disfrutar.
En Tineo Travel sabemos lo importante que es sentirse acompañado a miles de kilómetros de casa. Estaré pendiente de vosotros antes y durante todo el viaje desde España, con todo coordinado y reservado al detalle.
En Japón nos apoyamos en Ryuya, nuestro colaborador local de confianza. Su empresa coordina los guías y algunas actividades del viaje (él no os acompaña en persona, pero está detrás de que todo salga perfecto). Habla español perfecto, así que estaréis en las mejores manos.
Y para cualquier cosa —una duda, un tren, un imprevisto— me tenéis directamente a un mensaje de WhatsApp de distancia, a cualquier hora.
Empieza la aventura. Vuelo con una escala en Ámsterdam y noche a bordo. Intentad dormir en el tramo largo: llegáis a Japón a media mañana y con el día entero por delante.
Hoy toca tomárselo con calma. Venís de casi veinte horas de viaje y el cuerpo va a notarlo, así que el plan es sencillo: dejar las cosas en el hotel, reconocer la zona, pasear sin rumbo, comer algo tranquilos y dejar que el cuerpo se vaya acostumbrando al cambio horario. No os pongáis metas hoy.
Y ya por la noche, cuando caiga el sol, bajad a Dotonbori: el cartel del Glico Man reflejado en el canal, el olor a takoyaki en la acera y gente por todas partes. Al lado está el mercado Kuromon. Esa es la mejor bienvenida a Japón que se me ocurre.
Un día entero para la ciudad más loca y divertida de Japón. Algunas ideas:
Todos mis sitios marcados: Dotonbori, dónde comer, compras y rincones especiales.
Osaka está tan bien conectada que hoy podéis salir a conocer otra ciudad entera y volver a dormir. Mi recomendación, dos opciones:
Quince minutos de tren y cambiáis de mundo. Kioto es lo contrario de Osaka: silenciosa, elegante, hecha de madera y de templos.
Ocho horas para vosotros dos solos con guía en español, con recogida en el hotel. Esta es la ruta que tenéis cogida: Arashiyama, Kinkakuji y Ryoanji. Es un tour a pie, sin coche: el tráfico en Japón es una locura y andando se aprovecha muchísimo más el día.
Hoy es el día del Fushimi Inari: el santuario de los miles de torii naranjas subiendo por la montaña. Se llega en tren desde la estación de Kioto, lo tenéis en el mapa.
El resto del día lo tenéis libre para seguir explorando Kioto. En el mapa os he marcado todos mis sitios: templos, calles con encanto y dónde comer.
Todos mis sitios marcados: templos, calles con encanto, dónde comer y rincones especiales.
A Takayama no subís con las maletas grandes: solo dormís una noche y vais mucho más cómodos. Llevad únicamente una mochila o maleta de mano con lo necesario para una noche.
El último día en Kioto (sábado 17), antes de salir hacia Takayama, id a la recepción del hotel Mercure y enviad las maletas grandes con el servicio de mensajería japonés (takkyūbin) directamente a la dirección de vuestro hotel de Tokio, el Henn na Tokyo Asakusa Tawaramachi. Se hace en cinco minutos, cuesta muy poco y las maletas os estarán esperando allí cuando lleguéis.
En recepción lo hacen todos los días y saben perfectamente cómo va. Yo os dejo la dirección del hotel de Tokio apuntada para que solo tengáis que enseñarla. ✨
Hoy os recomiendo Nara por la mañana: está a 45 minutos en tren y es de las excursiones que más se disfrutan. Más de mil ciervos sagrados paseando en libertad y el Todai-ji, uno de los edificios de madera más grandes del mundo.
Nada más llegar, justo al salir de la estación, veréis un autobús que sube directo hasta la entrada del parque de Nara. Cogedlo, os ahorra un buen paseo.
Todai-ji, el parque de los ciervos, Kasuga Taisha y los rincones más bonitos.
Y por la tarde, de vuelta en Kioto, seguid explorando lo que os quedara pendiente del mapa.
Takayama es una de las ciudades históricas mejor conservadas del país, en pleno corazón de los Alpes Japoneses.
Mis sitios marcados: casco antiguo, puestos de comida, templos y rincones con encanto.
El día más completo del viaje: empezáis en un pueblo de montaña Patrimonio de la Humanidad y lo termináis en la ciudad más eléctrica del mundo.
Ocho horas con guía en español, con recogida en el hotel. Esta es la ruta que tenéis cogida: Harajuku, Shibuya y Shinjuku. Es un tour a pie y en transporte público, sin coche: así no perdéis medio día parados en el tráfico de Tokio. Entrada al mirador Shibuya Sky incluida.
Un día entero para vivir Tokio a vuestro ritmo. Empezad por casa: el templo Senso-ji está a un paso del hotel y a primera hora, antes de que llegue todo el mundo, es otra cosa.
Os he marcado mis sitios favoritos: barrios, dónde comer, miradores y rincones especiales.
Mi recomendación para hoy es una escapada por vuestra cuenta. Dos opciones, las dos buenas:
Desayunad en el mercado exterior de Tsukiji, que es donde desayuna Tokio de verdad: sashimi a las ocho de la mañana, tortilla tamagoyaki en un palo, ostras recién abiertas. Después, un paseo por Yanaka, el barrio que sobrevivió a los bombardeos y que todavía parece el Tokio de hace cincuenta años.
Es el único madrugón del viaje y se compensa con la mejor noticia: dormís en vuestra cama esa misma noche. Volvéis con la maleta llena de cosas que no cabían y con esa sensación rara que deja Japón — la de haber estado en un sitio que funciona con otras reglas y que, de alguna manera, os ha cambiado un poco.
Octubre es de los mejores meses para viajar a Japón: se ha ido el calor húmedo del verano y todavía no ha llegado el frío. Dicho esto, el tiempo en Japón es muy cambiante y cada año va distinto, así que tomaos esto como una orientación y no como una promesa.
Id marcando lo que tengáis hecho. Se queda guardado en vuestro móvil.
Japón es uno de esos viajes que lo tienen todo: el buen rollo de Osaka para empezar, la elegancia de Kioto, la calma de Takayama y la noche en el ryokan, y el vértigo de Tokio para cerrar. Lo he preparado con el mismo cuidado con el que me gustaría que me lo prepararan a mí.
Dejaos llevar, comed todo lo que os pongan por delante, decid que sí a los planes y no midáis el viaje por lo que veis, sino por cómo volvéis.
Y si surge algún imprevisto —siempre surge alguno—, no os agobiéis: para eso estoy yo. Todo se arregla.