Todo está listo. Aquí tenéis vuestro viaje entero — cada vuelo, cada hotel, cada traslado y cada experiencia — reunido en un solo sitio. Guardad esta página: será vuestra guía durante todo el viaje. Desde que salís de casa hasta que volvéis, solo tenéis que dejaros llevar.
En Tineo Travel sabemos lo importante que es sentirse cuidado a miles de kilómetros de casa. Por eso, además de estar pendientes de vosotros desde España, estaremos coordinados con nuestra agencia local en Tailandia y con su responsable, Paqui. Y en Bangkok os cuidará también Noi, la guía que estará con vosotros allí y que es casi de mi familia.
Para que todo esté coordinado y al detalle, día a día, abriré un grupo de WhatsApp con vosotros, Paqui y yo y así estar pendiente de vosotros en todo momento, antes y durante el viaje.
Y además crearemos un segundo grupo de WhatsApp solo para emergencias, con una persona que habla tailandés y español. Es únicamente por si pasa algo urgente estando allí — ya os lo explicaremos con calma antes de salir.
Empieza la aventura. Vuelo nocturno con una escala corta en Doha. Aprovechad para dormir: llegáis a Tailandia con la tarde ya empezada del día siguiente.
Llegáis de noche, así que el plan es sencillo: instalaros y descansar. Si os quedan fuerzas, un primer paseo por Khao San Road, que está a un paso del hotel, es la mejor bienvenida.
Recogida en el hotel por la mañana con vehículo privado. Vais con Noi, mi guía de confianza en Tailandia, casi de la familia. Entradas y almuerzo incluidos (os lleva a un local buenísimo, donde come siempre). Regreso a Bangkok sobre las 15:00.
Mañana con Noi por los templos imprescindibles. Entradas incluidas. Después cruzáis el río hacia un mercado local con menú degustación. Al terminar, os recogen en el hotel y os llevan al aeropuerto para coger el vuelo a Chiang Mai.
Todos mis sitios marcados: templos, mercados, dónde comer bien (Nai Ek Roll Noodles y RONGROS, con estrella Michelin), los atardeceres (Sala Rattanakosin y Rocco Club) y el masaje de confianza.
Llegáis de noche. Chiang Mai baja las revoluciones: más verde, más tranquila y más espiritual que Bangkok.
Mañana libre para perderos por Chiang Mai a vuestro aire. Por la tarde, tour privado pensado para llegar a Doi Suthep al atardecer y presenciar el rezo de los monjes (~18:00), terminando con un tour gastronómico por la ciudad.
Uno de esos días que se recuerdan siempre. Excursión al santuario de elefantes más ético de Tailandia — no se monta ni se toca al animal. Recogida temprano en el hotel (contactarán con vosotros para confirmar la hora), trekking de hora y media, almuerzo incluido, y verlos bajar solos al río. Regreso sobre las 15:00.
Un día sin agenda, que en Chiang Mai es un planazo: templos del casco antiguo a pie, cafeterías con jardín y masajes.
Todos mis sitios marcados: los templos (Wat Pha Lat y Doi Suthep), los mercados nocturnos y mis restaurantes: Khao Soi Lung Prakit Kad Kom (el plato típico), The House by Ginger, Chai, Eel Kat’s Kitchen y Thaan Aoan.
Cambia todo el escenario: aire húmedo, verde y la selva rodeándolo todo. Mañana empieza la parte más salvaje del viaje.
Mi día favorito de todo el viaje. Navegáis entre montañas de piedra caliza y selva hasta las cabañas flotantes. Kayak, baño en aguas esmeralda y paseo en barca al atardecer. Pensión completa incluida.
Safari al amanecer con la niebla sobre el agua, desayuno y checkout. Long tail de vuelta al muelle y ferry hacia Koh Tao. Empieza la parte de relax de verdad, en una villa con piscina privada.
Isla pequeña y relajada, ideal para combinar playa, snorkel, buena comida y atardeceres. No intentéis hacerlo todo: elegid cada día lo que os apetezca.
A estas alturas ya conocéis vuestros rincones. Disfrutadlo sin pensar en que mañana toca moverse. La piscina privada de la villa también cuenta como plan.
Todos mis sitios marcados: las playas (Sairee, Jansom Bay, Freedom Beach), el mirador John Suwan, el estudio de tatuajes (@bung_bamboo_kohtao) y mis sitios para comer: 995 Roasted Duck, Coconut Monkey, Charcoal Bay, Blue Water, Maya Beach Club y Da’s Sandwiches.
Hoy es un día largo, pero necesario para volver. El check-in del ferry es a las 09:00 en el punto de encuentro de Lomprayah y el ferry sale a las 09:30 — llegad con tiempo, porque se forma bastante jaleo. La combinación de ferry y bus os deja en el aeropuerto de Surat Thani a las 15:00, donde esperáis hasta el vuelo de las 19:05. Cogemos los vuelos con margen a propósito, para evitar perderlos si el barco se retrasa o surge algún imprevisto. Al llegar a Bangkok, traslado privado a vuestro hotel de 5 estrellas con piscina infinita.
Vuestro al 100 %. Sukhumvit tiene de todo: mercados, templos, masajes, restaurantes y rooftops con vistas al skyline. Aprovechad para las últimas compras y ese masaje que siempre queda pendiente.
Diecisiete días, cuatro destinos y una sola certeza: que vais a querer volver. Eso es lo que hace Tailandia.
Id marcando lo que tengáis hecho. Se queda guardado en vuestro móvil.
Tailandia es uno de esos viajes que lo tienen todo: el caos de Bangkok, la calma del norte, el silencio de la selva en las cabañas del lago y el mar de Koh Tao para cerrar. La he recorrido de punta a punta y he preparado esto con el mismo cuidado con el que me gustaría que me lo prepararan a mí.
Dejaos llevar, comed todo lo que os pongan por delante, decid que sí a los planes y no midáis el viaje por lo que veis sino por cómo volvéis.
Y si surge algún imprevisto —siempre surge alguno—, no os agobiéis: para eso estoy yo. Todo se arregla.